Encontrado por la policía en lo profundo del drenaje el 18 de Septiembre de 1993 junto a los restos de un cuerpo.
Escrito en el periódico con fecha del 23 de enero de 1993:
Dia 2. Hoy empezé a escribir en un pedazo de periódico viejo con algo que parece un lápiz podrido. Ya pasaron 2 días desde que me desperté aquí, hasta ahora nosé que me pasó; recuerdo una voz diciéndome que bajara; quién sabe, tal vez fue solo un sueño, aunque esa voz sonaba tan convincente...
Día 3. Hoy escuché a un niño jugar por encima de mí, traté de gritar pero de mí solo salió algo parecido a un gruñido; se oía tan feliz aquel niño, sin preocupaciones. De pronto vinieron a mi mente pequeños recuerdos de mi niñez: el rancho donde íbamos a pasar las vacaciones de verano, mis primos y yo montando caballos, el tío Marcos que cazaba pájaros con sus rifles y pistolas. Recuerdo haber tomado una de esas pistolas, era tan pesada que me costaba apuntar. No recuerdo bien que pasó después. Mi hermana estaba tirada en el suelo, pero.. ¿porqué? Mi madre gritaba... ¿qué era eso que le escurría de las manos? Recuerdo haber sentido un líquido tibio sobre mi ropa, después nada...
Día 4. Sigo sin recordar como llegué aquí, me duele la cabeza y siento como si alguién me hubiera arrastrado contra mi voluntad hasta aquí, por lo pronto no hay nada nuevo y es que en medio de esta oscuridad todo se ve igual...
Día 5. No he vuelto a escuchar a nadie los últimos 2 días, empiezo a pensar que aquél asunto del niño fue pura imaginación mía. Ya no puedo distinguir lo verdadero de lo falso, ¿porqué estoy aquí? ¿qué era esa voz que me condujó hasta aquí? o más bien ¿de quién era esa
voz? sonaba tan segura, tan maternal, como una madre hablándole a su bebé dormido. En sueños ví a mi madre, estabamos en un panteón, o al menos eso parecía; la misa que ofrecía el padre era una horrible parodia de aquellas misas donde sacrificaban humanos. !¿Porqué no recuerdo nada antes de despertar aquí?! ¿tenía familia? !¿acaso tenía amigos?!
Dia 6. Hoy al despertar tenía una pastilla en la boca, en seguida reconocí el sabor de la Clozapina, pero porqué lo reconocí? ¿porqué sabía el nombre de aquella medicina? y ¿porqué sentí que alguien me jugaba una broma al ponerme la pastilla en mi boca?! Me atraganté con ella y me la tragué. Pocas horas después todo se volvía mas claro. Recuerdo pastillas, muchas pastillas, también recuerdo sangre, cuerpos empapados en sangre (Dios mio, ¿qué hice?), recuerdo doctores (?), a mi madre llorando, dedos apuntandome y mi madre defendiendome pero ¿porqué no recuerdo a mi hermana?
Día 7. Mis remordimientos se han ido ya, pero aún no puedo perdonarme. Ya llevo más de una semana aquí abajo y cada vez me muevo menos, ya no puedo hacerlo. Ya llevo más de una semana aquí y nadie escuchó mis gritos. Ya llevo más de una semana aquí y por fin me doy cuenta de la clase de mounstro que soy. ¿Porqué maté a mi hermana? ¿porqué maté a mi madre y a toda esa gente?
Día 8. Comprendo que mi destino es morir aquí y aunque no sé si podré terminar de escribir esto, quisiera intentarlo. A quién corresponda; esta es mi historia:
Nací en el año de 1953, nuestro padre nos dejó a mi madre, mi hermana y a mí solos desde que era apenas un niño. Mi madre siempre decía que haberse ido es lo mejor que hizo en toda su vida, pero yo siempre quise compartir un poco mas con él. Desde muy chico asistí a la Iglesia; llenaba una especie de vacío que sentía, hice varias amistades y me mantuvo ocupado hasta la adolescencia.
Tenía una gran dependencia hacia mi madre, y el que ultimamente no me hiciera caso por culpa de mi hermana (estúpida hermana) me llenaba de rabia.
Pronto dejé la Iglesia y con ella todas mis amistades; nunca terminé la escuela. Una vez en vacaciones de verano, mi tío me enseñaba a disparar con una pequeña pistola, y aunque mi madre se enojó mi tío logró convencerla de que me dejara aprender. Mi hermana menor se acercó a mí pidiendome algo (estúpida, déjame en paz) , nosé si lo hice a propósito, pero esa
voz me dijo que debía hacerlo, así que le disparé en la cara a mi hermana. Mi madre se volvió loca y mi tío salió corriendo del baño, nunca antes mi madre me había humillado ni pegado frente a la familia...
Días después me llevaron con el psiquiatra y éste me diagnosticó varios medicamentos contra la ezquizofrenia (¿qué es eso?), pero ninguno parecía hacerme efecto, hasta que me empezaron a dar aquella pastilla. No me gustaba, aún siendo tragada me dejaba ese asqueroso sabor en la boca, además me dolía la cabeza y me hacía ver borroso; mi mamá decía que eso era lo único que me impedía hacer estupideces (!yo no soy ningún estúpido mamá!).
Pronto llegué a la adolescencia y mi madre me sacó de la escuela, nunca hice muchos amigos por eso y siempre la culpé a ella de eso. Traté de reintegrarme al grupo de estudio de la Bíblia, pero los muchachos se burlaban de mí y a las mujeres no podía verlas a los ojos ¿qué me pasaba? Las muchachas me apuntaban como quién ve un bicho raro y mi madre decidió que era mejor quedarme en casa con ella (¿pero hasta cuando?).
Cuando me hice adulto dejé el medicamento y conseguí trabajo en la tienda de la señora Marta, que desde niño siempre me había tratado muy bien, pero su hija, que estudiaba la bíblia en el mismo grupo que yo, no. Pronto comenzé a odiarla (¿porqué me hacen esto?).
Un día la señora Marta fué a la ciudad a surtir y su hija se quedó en casa. Ella era la afortunada que se iba a encargar de pagar por lo que sus semejantes me habían hecho; tomé un cuchillo de la cocina y mientras estaba de espaldas tejiendo un sweter para su madre (se veía tan tierna) le corté el cuello de extremo a extremo. No puedo describir la sensación que esto me produjo, fue como librarme de un gran peso (!perra!) tenía que hacerlo antes de que ella me lo hiciera a mí.
Me apresuré a limpiar la silla y el cuerpo, limpié la sangre y me quité la camisa para quedarme sólo con la camiseta. Cuando llegó la señora Marta, la saludé, le ayudé con las bolsas y las metí a la cocina donde aproveché para tomar el cuchillo (JA! Ingenua, no sospechaba nada). Me preguntó por su hija y yo la conduje hasta ella, en cuanto quedó justo de espaldas a ella le tomé la frente y le corté la garganta, ésta se llevó las manos al cuello pero la muerte ya tenía un lugar reservado con su nombre, por fin cayó sobre su hija por atrás; el extraño cuadro mostraba a la señora dándole una especie de abrazo a su hija (una vez más se veían tan tiernas juntas), un abrazo de muerte.
Limpié la sangre con mucho cuidado (no saben cuanto) de no mover los cadáveres pues no quería perturbar el encantador lazo madre-hija. Cuando por fin hube terminado ahí me dirijí a mi casa.
Le conté todo a mi madre y se puso como loca, me golpeó con sus frágiles manos debilitadas por la edad (¿porqué madre?) y me echó de la casa, tuve la misma sensación de hace mas de 30 años cuando maté a mi hermana, la misma
voz me consoló (Oh! dulce voz) mientras mi madre agarraba el teléfono y marcaba a la policía. Esta vez no iba a dejar que me humillara frente a todo el pueblo como lo hizo en aquel entonces con mi familia. Obedecí la
voz que se oía tan maternal, como una madre que le habla a su bebé, y con el cable de la plancha rodeé su cuello. Jamás había estrangulado a alguien así que no sabía cuanto tiempo apretar. Sentí las uñas de mi madre clavándose en mis mejillas pero nada podía hacer, la vida en esos momentos era incierta para ella; la muerte no.
Apreté con fuerza y cuando por fin dejó de moverse la dejé caer sobre la cama, su cara estaba pálida y sus ojos miraban hacia arriba como queriendo ver su propia frente. Qué había hecho??? porqué había matado a mi propia madre?!! Por momentos no supe que hacer, mi mente estaba en otra parte, aquella
voz era mis pensamientos (aquella
voz), aunque mis pensamientos en ese instante estuvieran con mi madre (Oh! madre!), mi mente estaba tan débil y aquella
voz consumaba mis intentos por razonar, pronto alguién apagó las luces y todo se volvió oscuro, sentía que mi mente me abandonaba y me desmayé.
Hoy mis palabras carecen de sentido, las escribo pero no las entiendo, es como si estuviera escribiendo la historia de alguien más.
...
Ya llevo más de una semana aquí y talvez estas sean mis últimas palabras, y aunque parezca raro aún extraño aquel olor a muerte que despidieron aquellas mujeres; un olor que me acompañará para siempre hasta la muerte..
F I N