Salgo de mi casa con tiempo, con el reloj marcando las 8:19, trazo el camino en mi mente mientras veo al perro del vecino buscando algo de comer entre la basura de la vecina de la esquina -pobre perro- pienso, si no es por el collar cualquiera diría que es un perro de la calle. Camino junto al puesto de tacos que está en la esquina de la iglesa y sigo mi camino calle abajo hacia la fábrica. Veo al guardia de siempre, aunque nunca hemos hablado ya nos conocemos de vista.
Mientras camino miro el reloj y marca las 8:23 -ojalá ya haya pasado el camión de las 8:20 pienso.
Salgo entre barrotes azules de la fábrica y justo cuando doy la vuelta veo la sombra de algo grande que cuando lo miro distingo el color azul, es mi camión.
Levanto la mano en señal de parada y el chofer duda un poco en pararse, ya que recién había metido primera velocidad. Al principio no lo distingo entre lo oscuro del interior del camión, pero solo me toma un segundo ver al chofer del camión de las 8:20. -Nimodo que no me suba, ya la hice la parada, capaz y después no me quiere subir- pensé.
La bolsa con mi camisa para el trabajo hace que me retrase un poco al sacar el dinero y mi credencial del camión -es mi último semestre con credencial, mejor la aprovecho- y veo que nada lento el chofer arranca un boleto con "ADULTO" escrito en él, le digo "un chico" y hace una mueca al tiempo que arruga el boleto, le doy una moneda de diez pesos aún teniendo una de cinco, ya que sé que si le doy la de cinco no me dará mi cambio. Recibo mi cambio exacto, pero no mi boleto, y trato de abrirme paso entre la bola de muchachitas y señoras que se refugian en el lado delantero del camión para no tener que aguantar las livinidosas miradas del pasaje masculino de la parte de atrás.
Cuando al fin llego a una parte relativamente "cómoda" me acomodo la mochila, agarro bien la bolsa con mi ropa y con mi única mano disponible me agarro del tubo un poco flojo del camión, dejando a la vista mi muñeca con el reloj que marcaba las 8:25, y me preparo para ver por la ventana las cosas de siempre.
Una señora pasa por atrás de mí, incomodando a la multitud que se encuentra en el pasillo, y toca el timbre. Pasan unos 2 ó 3 segundos desde que volteé la mirada de la señora y no oigo nada, veo que la señora, con las manos ocupadas con bolsas, voltea a ver a su alrededor para que alguien chifle o le pegue a la puerta. El favor le toca a un señor que estaba de espaldas a ella, el chofer interpreta el chiflido como una señal de que alguien va a bajar y se detiene casi en seco. Se oyen algunas quejas y noto algunas miradas hacia la parte delantera del camión donde se encuentra el chofer, que solo se limita a acelerar cuando deja de ver a la señora por el espejo que da hacia la puerta trasera.
8:38, buena hora para mitad del camino. Pasamos por churubusco y unos 5 jóvenes se paran y se bajan del camión, en semestres anteriores me bajaría junto con ellos pero esta vez no voy a la prepa. Pasando el semáforo veo una muchacha hacerle la parada al camión pero este no se detiene, pareciera que detenerse unos segundos después de arrancar es casi un pecado para el chofer.
El semáforo marca verde para los que siguen derecho pero la luz para quienes dan vuelta a la izquierda está apagada, el chofer ignora la fila de autos que se forma esperando dar vuelta y se detiene en pleno carril a un lado de la fila de carros, se oyen claxons pero al chofer le vale madres; saca su periódico El Sol y se pone a ver las últimas páginas donde se exhibe una mujer con poca ropa y un título degradante: "Le gustan las grandes".
La luz verde se ilumina y el chofer arranca como si hubiera visto a la mujer del periódico hacerle la parada en la esquina, está vez me toma desprevenido y hace que empuje al señor de al lado.
8:43 según mi reloj, veo que voy con buen tiempo y me pregunto si será mejor bajarme en la estación del metro, donde la mitad del camión se baja, o seguirme una estación mas, donde normalmente me bajo, sabiendo que el chofer no hace caso a los que se van a bajar en zonas con muchos carros.
Un poco antes de llegar a la estación del metro se desocupa un lugar, y como no había a quién darle el lugar, poos' me senté. Entre la bolsa que traía, mi mochila y la no delgadez de la señora de alado, tardé un poco en acomodarme, cuando lo hice miré el reloj y eran las 8:47, tiempo suficiente tomando en cuenta que ya habíamos llegado a la estación-donde-se-vacía-el-camión y tomé la rápida desición de bajarme donde debía de ser.
Eran las 8:50 cuando por la ventana leo "Cinemas Rally" en la parte alta del cine y me voy acomodando para pararme, la señora interpreta muy bien mi gesto de agarrar la bolsa de plástico y se hace a un lado para que pase,veo la estación del metro donde me tengo que bajar y toco el timbre pero no suena -pendejo- y como el rango auditivo de mis chiflidos no superan el metro de distancia le pegué en la parte de arriba de la puerta. Veo que el chofer me mira por el espejo pero se voltea casi luego luego, veo las escaleras para subir a la estación del metro del otro lado y como el camión no se detiene, vuelvo a pegarle.
Me bajo rápido para evitar que el chofer arranque cuando apenas voy en el segundo escalón o que me mutile al cerrar las puertas traseras cuando aún no haya bajado.
Veo a los carros que pasan enfrente de mí mientras espero cruzar la calle y cuando por fin logro cruzar miro mi reloj, marca las 8:53. 15 minutos de caminata me esperan para llegar al hotel y otros 5 para cambiarme.
Cuanta razón tenía Einstein al decir que el tiempo era relativo; cuando estás haciendo algo que te guste pareciera que el reloj se adelanta solo, en cambio cuando estás en plena clase de matemáticas oyendo sobre límites y gráficas discontinuas cada minuto que pasa es como esperar al camión bajo el sol de mediodía: e-ter-no.
Todos somos esclavos del tiempo; una de las tantas..
consecuencias del mundo civilizado
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Yo lo que mas odio perder es el tiempo, duermo demasiado, pero claroq eue so no lo cuento haha.
ResponderEliminarSiempre que puedo estoy haciendo algo (tirar hueba también es algo) pero no se, habeces me siento confundida sobre el tiempo exáctamente como lo dices pasa rápido cuendo el momento es bueno y lento cuando no lo soportas, es como un acuerdo entre el tiempo y tu mala suerte
Buen post