La escuela y mi reciente obsesión de volver a tocar la guitarra me han quitado el tiempo que antes dedicaba a escribir aquí.
Mientras le(s) dejo la canción que me ha tenido durante horas ocupado tratando de tocarla en la guitarra.
Otra de Ted
Y ya que andamos en los 70's
Al rato pongo a jalar a mi hamster y escribo algo, mientras escuchen y disfruten
14/5/09
8/5/09
Solecito de la mañana
El calor adormece, apendeja, calma o agita, hace que todos andemos como perros con sed, hace que nos den ganas de aventarnos al primer charco de agua puerca que veamos.
Al caminar en la calle o tan sólo con estar sin un ventilador, abanico o clima pareciera que nos cocinamos a fuego lento en nuestro propio jugo, para después quedar hechos unos tacos al vapor sudorosos, aguaditos y sabrositos, así tal cual.
No conforme con el calor tenemos que hacer frente a...

Ese sádico ser que mira desde arriba nuestro terrible sufrimiento al soportar más de 40º c (a la sombra pa' que conste) mientras caminamos directo a la prepa a la 1 de la tarde.
Sol y alta humedad relativa no son una buena combinación, en especial cuando no prenden los aires lavados en la prepa.
Ya leyeron las condiciones infrahumanas en que nos mantienen a los estudihambres encerrados en un salón dizque estudiando ???? Ya leyeron que no nos prenden el aire lavado???!!!
A la chingada el calentamiento global, yo quiero mi propio carro :(
Sino al rato voy a estar así:

Al caminar en la calle o tan sólo con estar sin un ventilador, abanico o clima pareciera que nos cocinamos a fuego lento en nuestro propio jugo, para después quedar hechos unos tacos al vapor sudorosos, aguaditos y sabrositos, así tal cual.
No conforme con el calor tenemos que hacer frente a...
El Sol

Ese sádico ser que mira desde arriba nuestro terrible sufrimiento al soportar más de 40º c (a la sombra pa' que conste) mientras caminamos directo a la prepa a la 1 de la tarde.
Sol y alta humedad relativa no son una buena combinación, en especial cuando no prenden los aires lavados en la prepa.
Ya leyeron las condiciones infrahumanas en que nos mantienen a los estudihambres encerrados en un salón dizque estudiando ???? Ya leyeron que no nos prenden el aire lavado???!!!
A la chingada el calentamiento global, yo quiero mi propio carro :(
Sino al rato voy a estar así:

WAAAAAAAAKALA!!!
5/5/09
La imagen lo dice todo
Hace rato me conecté al messenger y vi a 2 personas que tenían lo mismo en su nick:
D.A.A.C.L.I.
Le pregunté a uno pero salió con su "mensaje automático" de: Al rato vengo.
No entiendo a esa gente que deja su sesión abierta pero no está; comprendo que dejen la compu unos minutos mientras van a descomer o a comer pero no comprendo que en su nick pongan: "Salí para afuera", "Fuí con mi befa a comprar una tanga", "Salí con mis befos al cine", "Viendo la tele" o la peor de todas "Me fuí a dormir, háblenme cuando despierte" ¿¿Como chingados voy a saber cuando te despiertes.. pendeja?? Y ahora me salen con la pendejada de D.A.A.C.L.I.: Dios Ayúdanos A Combatir La Influenza.
...
¿Es en serio?
2 menos de mi escasa lista de contactos.
Lo peor de todo es que sólo es una cadenita de esas de "te va a dar influenza y se te va a aparecer choki('s) si no pasas este mensaje a todos tus contactos".
Además ¿Quién mayor de 13 años le dice "befos" a sus amigos?
Dios, si en verdad nos escuchas, ayúdanos a combatir la estúpidez.
Aún no puedo entender a quién se le ocurrió la idea de decirle a todos sus contactos que pusieran esas siglas en su nick... pinches novedosos, pero claro tenían que salir con algo así.
3/5/09
Nota en el periódico
Encontrado por la policía en lo profundo del drenaje el 18 de Septiembre de 1993 junto a los restos de un cuerpo.
Escrito en el periódico con fecha del 23 de enero de 1993:
Dia 2. Hoy empezé a escribir en un pedazo de periódico viejo con algo que parece un lápiz podrido. Ya pasaron 2 días desde que me desperté aquí, hasta ahora nosé que me pasó; recuerdo una voz diciéndome que bajara; quién sabe, tal vez fue solo un sueño, aunque esa voz sonaba tan convincente...
Día 3. Hoy escuché a un niño jugar por encima de mí, traté de gritar pero de mí solo salió algo parecido a un gruñido; se oía tan feliz aquel niño, sin preocupaciones. De pronto vinieron a mi mente pequeños recuerdos de mi niñez: el rancho donde íbamos a pasar las vacaciones de verano, mis primos y yo montando caballos, el tío Marcos que cazaba pájaros con sus rifles y pistolas. Recuerdo haber tomado una de esas pistolas, era tan pesada que me costaba apuntar. No recuerdo bien que pasó después. Mi hermana estaba tirada en el suelo, pero.. ¿porqué? Mi madre gritaba... ¿qué era eso que le escurría de las manos? Recuerdo haber sentido un líquido tibio sobre mi ropa, después nada...
Día 4. Sigo sin recordar como llegué aquí, me duele la cabeza y siento como si alguién me hubiera arrastrado contra mi voluntad hasta aquí, por lo pronto no hay nada nuevo y es que en medio de esta oscuridad todo se ve igual...
Día 5. No he vuelto a escuchar a nadie los últimos 2 días, empiezo a pensar que aquél asunto del niño fue pura imaginación mía. Ya no puedo distinguir lo verdadero de lo falso, ¿porqué estoy aquí? ¿qué era esa voz que me condujó hasta aquí? o más bien ¿de quién era esa voz? sonaba tan segura, tan maternal, como una madre hablándole a su bebé dormido. En sueños ví a mi madre, estabamos en un panteón, o al menos eso parecía; la misa que ofrecía el padre era una horrible parodia de aquellas misas donde sacrificaban humanos. !¿Porqué no recuerdo nada antes de despertar aquí?! ¿tenía familia? !¿acaso tenía amigos?!
Dia 6. Hoy al despertar tenía una pastilla en la boca, en seguida reconocí el sabor de la Clozapina, pero porqué lo reconocí? ¿porqué sabía el nombre de aquella medicina? y ¿porqué sentí que alguien me jugaba una broma al ponerme la pastilla en mi boca?! Me atraganté con ella y me la tragué. Pocas horas después todo se volvía mas claro. Recuerdo pastillas, muchas pastillas, también recuerdo sangre, cuerpos empapados en sangre (Dios mio, ¿qué hice?), recuerdo doctores (?), a mi madre llorando, dedos apuntandome y mi madre defendiendome pero ¿porqué no recuerdo a mi hermana?
Día 7. Mis remordimientos se han ido ya, pero aún no puedo perdonarme. Ya llevo más de una semana aquí abajo y cada vez me muevo menos, ya no puedo hacerlo. Ya llevo más de una semana aquí y nadie escuchó mis gritos. Ya llevo más de una semana aquí y por fin me doy cuenta de la clase de mounstro que soy. ¿Porqué maté a mi hermana? ¿porqué maté a mi madre y a toda esa gente?
Día 8. Comprendo que mi destino es morir aquí y aunque no sé si podré terminar de escribir esto, quisiera intentarlo. A quién corresponda; esta es mi historia:
Nací en el año de 1953, nuestro padre nos dejó a mi madre, mi hermana y a mí solos desde que era apenas un niño. Mi madre siempre decía que haberse ido es lo mejor que hizo en toda su vida, pero yo siempre quise compartir un poco mas con él. Desde muy chico asistí a la Iglesia; llenaba una especie de vacío que sentía, hice varias amistades y me mantuvo ocupado hasta la adolescencia.
Tenía una gran dependencia hacia mi madre, y el que ultimamente no me hiciera caso por culpa de mi hermana (estúpida hermana) me llenaba de rabia.
Pronto dejé la Iglesia y con ella todas mis amistades; nunca terminé la escuela. Una vez en vacaciones de verano, mi tío me enseñaba a disparar con una pequeña pistola, y aunque mi madre se enojó mi tío logró convencerla de que me dejara aprender. Mi hermana menor se acercó a mí pidiendome algo (estúpida, déjame en paz) , nosé si lo hice a propósito, pero esa voz me dijo que debía hacerlo, así que le disparé en la cara a mi hermana. Mi madre se volvió loca y mi tío salió corriendo del baño, nunca antes mi madre me había humillado ni pegado frente a la familia...
Días después me llevaron con el psiquiatra y éste me diagnosticó varios medicamentos contra la ezquizofrenia (¿qué es eso?), pero ninguno parecía hacerme efecto, hasta que me empezaron a dar aquella pastilla. No me gustaba, aún siendo tragada me dejaba ese asqueroso sabor en la boca, además me dolía la cabeza y me hacía ver borroso; mi mamá decía que eso era lo único que me impedía hacer estupideces (!yo no soy ningún estúpido mamá!).
Pronto llegué a la adolescencia y mi madre me sacó de la escuela, nunca hice muchos amigos por eso y siempre la culpé a ella de eso. Traté de reintegrarme al grupo de estudio de la Bíblia, pero los muchachos se burlaban de mí y a las mujeres no podía verlas a los ojos ¿qué me pasaba? Las muchachas me apuntaban como quién ve un bicho raro y mi madre decidió que era mejor quedarme en casa con ella (¿pero hasta cuando?).
Cuando me hice adulto dejé el medicamento y conseguí trabajo en la tienda de la señora Marta, que desde niño siempre me había tratado muy bien, pero su hija, que estudiaba la bíblia en el mismo grupo que yo, no. Pronto comenzé a odiarla (¿porqué me hacen esto?).
Un día la señora Marta fué a la ciudad a surtir y su hija se quedó en casa. Ella era la afortunada que se iba a encargar de pagar por lo que sus semejantes me habían hecho; tomé un cuchillo de la cocina y mientras estaba de espaldas tejiendo un sweter para su madre (se veía tan tierna) le corté el cuello de extremo a extremo. No puedo describir la sensación que esto me produjo, fue como librarme de un gran peso (!perra!) tenía que hacerlo antes de que ella me lo hiciera a mí.
Me apresuré a limpiar la silla y el cuerpo, limpié la sangre y me quité la camisa para quedarme sólo con la camiseta. Cuando llegó la señora Marta, la saludé, le ayudé con las bolsas y las metí a la cocina donde aproveché para tomar el cuchillo (JA! Ingenua, no sospechaba nada). Me preguntó por su hija y yo la conduje hasta ella, en cuanto quedó justo de espaldas a ella le tomé la frente y le corté la garganta, ésta se llevó las manos al cuello pero la muerte ya tenía un lugar reservado con su nombre, por fin cayó sobre su hija por atrás; el extraño cuadro mostraba a la señora dándole una especie de abrazo a su hija (una vez más se veían tan tiernas juntas), un abrazo de muerte.
Limpié la sangre con mucho cuidado (no saben cuanto) de no mover los cadáveres pues no quería perturbar el encantador lazo madre-hija. Cuando por fin hube terminado ahí me dirijí a mi casa.
Le conté todo a mi madre y se puso como loca, me golpeó con sus frágiles manos debilitadas por la edad (¿porqué madre?) y me echó de la casa, tuve la misma sensación de hace mas de 30 años cuando maté a mi hermana, la misma voz me consoló (Oh! dulce voz) mientras mi madre agarraba el teléfono y marcaba a la policía. Esta vez no iba a dejar que me humillara frente a todo el pueblo como lo hizo en aquel entonces con mi familia. Obedecí la voz que se oía tan maternal, como una madre que le habla a su bebé, y con el cable de la plancha rodeé su cuello. Jamás había estrangulado a alguien así que no sabía cuanto tiempo apretar. Sentí las uñas de mi madre clavándose en mis mejillas pero nada podía hacer, la vida en esos momentos era incierta para ella; la muerte no.
Apreté con fuerza y cuando por fin dejó de moverse la dejé caer sobre la cama, su cara estaba pálida y sus ojos miraban hacia arriba como queriendo ver su propia frente. Qué había hecho??? porqué había matado a mi propia madre?!! Por momentos no supe que hacer, mi mente estaba en otra parte, aquella voz era mis pensamientos (aquella voz), aunque mis pensamientos en ese instante estuvieran con mi madre (Oh! madre!), mi mente estaba tan débil y aquella voz consumaba mis intentos por razonar, pronto alguién apagó las luces y todo se volvió oscuro, sentía que mi mente me abandonaba y me desmayé.
Hoy mis palabras carecen de sentido, las escribo pero no las entiendo, es como si estuviera escribiendo la historia de alguien más.
...
Ya llevo más de una semana aquí y talvez estas sean mis últimas palabras, y aunque parezca raro aún extraño aquel olor a muerte que despidieron aquellas mujeres; un olor que me acompañará para siempre hasta la muerte..
Escrito en el periódico con fecha del 23 de enero de 1993:
Dia 2. Hoy empezé a escribir en un pedazo de periódico viejo con algo que parece un lápiz podrido. Ya pasaron 2 días desde que me desperté aquí, hasta ahora nosé que me pasó; recuerdo una voz diciéndome que bajara; quién sabe, tal vez fue solo un sueño, aunque esa voz sonaba tan convincente...
Día 3. Hoy escuché a un niño jugar por encima de mí, traté de gritar pero de mí solo salió algo parecido a un gruñido; se oía tan feliz aquel niño, sin preocupaciones. De pronto vinieron a mi mente pequeños recuerdos de mi niñez: el rancho donde íbamos a pasar las vacaciones de verano, mis primos y yo montando caballos, el tío Marcos que cazaba pájaros con sus rifles y pistolas. Recuerdo haber tomado una de esas pistolas, era tan pesada que me costaba apuntar. No recuerdo bien que pasó después. Mi hermana estaba tirada en el suelo, pero.. ¿porqué? Mi madre gritaba... ¿qué era eso que le escurría de las manos? Recuerdo haber sentido un líquido tibio sobre mi ropa, después nada...
Día 4. Sigo sin recordar como llegué aquí, me duele la cabeza y siento como si alguién me hubiera arrastrado contra mi voluntad hasta aquí, por lo pronto no hay nada nuevo y es que en medio de esta oscuridad todo se ve igual...
Día 5. No he vuelto a escuchar a nadie los últimos 2 días, empiezo a pensar que aquél asunto del niño fue pura imaginación mía. Ya no puedo distinguir lo verdadero de lo falso, ¿porqué estoy aquí? ¿qué era esa voz que me condujó hasta aquí? o más bien ¿de quién era esa voz? sonaba tan segura, tan maternal, como una madre hablándole a su bebé dormido. En sueños ví a mi madre, estabamos en un panteón, o al menos eso parecía; la misa que ofrecía el padre era una horrible parodia de aquellas misas donde sacrificaban humanos. !¿Porqué no recuerdo nada antes de despertar aquí?! ¿tenía familia? !¿acaso tenía amigos?!
Dia 6. Hoy al despertar tenía una pastilla en la boca, en seguida reconocí el sabor de la Clozapina, pero porqué lo reconocí? ¿porqué sabía el nombre de aquella medicina? y ¿porqué sentí que alguien me jugaba una broma al ponerme la pastilla en mi boca?! Me atraganté con ella y me la tragué. Pocas horas después todo se volvía mas claro. Recuerdo pastillas, muchas pastillas, también recuerdo sangre, cuerpos empapados en sangre (Dios mio, ¿qué hice?), recuerdo doctores (?), a mi madre llorando, dedos apuntandome y mi madre defendiendome pero ¿porqué no recuerdo a mi hermana?
Día 7. Mis remordimientos se han ido ya, pero aún no puedo perdonarme. Ya llevo más de una semana aquí abajo y cada vez me muevo menos, ya no puedo hacerlo. Ya llevo más de una semana aquí y nadie escuchó mis gritos. Ya llevo más de una semana aquí y por fin me doy cuenta de la clase de mounstro que soy. ¿Porqué maté a mi hermana? ¿porqué maté a mi madre y a toda esa gente?
Día 8. Comprendo que mi destino es morir aquí y aunque no sé si podré terminar de escribir esto, quisiera intentarlo. A quién corresponda; esta es mi historia:
Nací en el año de 1953, nuestro padre nos dejó a mi madre, mi hermana y a mí solos desde que era apenas un niño. Mi madre siempre decía que haberse ido es lo mejor que hizo en toda su vida, pero yo siempre quise compartir un poco mas con él. Desde muy chico asistí a la Iglesia; llenaba una especie de vacío que sentía, hice varias amistades y me mantuvo ocupado hasta la adolescencia.
Tenía una gran dependencia hacia mi madre, y el que ultimamente no me hiciera caso por culpa de mi hermana (estúpida hermana) me llenaba de rabia.
Pronto dejé la Iglesia y con ella todas mis amistades; nunca terminé la escuela. Una vez en vacaciones de verano, mi tío me enseñaba a disparar con una pequeña pistola, y aunque mi madre se enojó mi tío logró convencerla de que me dejara aprender. Mi hermana menor se acercó a mí pidiendome algo (estúpida, déjame en paz) , nosé si lo hice a propósito, pero esa voz me dijo que debía hacerlo, así que le disparé en la cara a mi hermana. Mi madre se volvió loca y mi tío salió corriendo del baño, nunca antes mi madre me había humillado ni pegado frente a la familia...
Días después me llevaron con el psiquiatra y éste me diagnosticó varios medicamentos contra la ezquizofrenia (¿qué es eso?), pero ninguno parecía hacerme efecto, hasta que me empezaron a dar aquella pastilla. No me gustaba, aún siendo tragada me dejaba ese asqueroso sabor en la boca, además me dolía la cabeza y me hacía ver borroso; mi mamá decía que eso era lo único que me impedía hacer estupideces (!yo no soy ningún estúpido mamá!).
Pronto llegué a la adolescencia y mi madre me sacó de la escuela, nunca hice muchos amigos por eso y siempre la culpé a ella de eso. Traté de reintegrarme al grupo de estudio de la Bíblia, pero los muchachos se burlaban de mí y a las mujeres no podía verlas a los ojos ¿qué me pasaba? Las muchachas me apuntaban como quién ve un bicho raro y mi madre decidió que era mejor quedarme en casa con ella (¿pero hasta cuando?).
Cuando me hice adulto dejé el medicamento y conseguí trabajo en la tienda de la señora Marta, que desde niño siempre me había tratado muy bien, pero su hija, que estudiaba la bíblia en el mismo grupo que yo, no. Pronto comenzé a odiarla (¿porqué me hacen esto?).
Un día la señora Marta fué a la ciudad a surtir y su hija se quedó en casa. Ella era la afortunada que se iba a encargar de pagar por lo que sus semejantes me habían hecho; tomé un cuchillo de la cocina y mientras estaba de espaldas tejiendo un sweter para su madre (se veía tan tierna) le corté el cuello de extremo a extremo. No puedo describir la sensación que esto me produjo, fue como librarme de un gran peso (!perra!) tenía que hacerlo antes de que ella me lo hiciera a mí.
Me apresuré a limpiar la silla y el cuerpo, limpié la sangre y me quité la camisa para quedarme sólo con la camiseta. Cuando llegó la señora Marta, la saludé, le ayudé con las bolsas y las metí a la cocina donde aproveché para tomar el cuchillo (JA! Ingenua, no sospechaba nada). Me preguntó por su hija y yo la conduje hasta ella, en cuanto quedó justo de espaldas a ella le tomé la frente y le corté la garganta, ésta se llevó las manos al cuello pero la muerte ya tenía un lugar reservado con su nombre, por fin cayó sobre su hija por atrás; el extraño cuadro mostraba a la señora dándole una especie de abrazo a su hija (una vez más se veían tan tiernas juntas), un abrazo de muerte.
Limpié la sangre con mucho cuidado (no saben cuanto) de no mover los cadáveres pues no quería perturbar el encantador lazo madre-hija. Cuando por fin hube terminado ahí me dirijí a mi casa.
Le conté todo a mi madre y se puso como loca, me golpeó con sus frágiles manos debilitadas por la edad (¿porqué madre?) y me echó de la casa, tuve la misma sensación de hace mas de 30 años cuando maté a mi hermana, la misma voz me consoló (Oh! dulce voz) mientras mi madre agarraba el teléfono y marcaba a la policía. Esta vez no iba a dejar que me humillara frente a todo el pueblo como lo hizo en aquel entonces con mi familia. Obedecí la voz que se oía tan maternal, como una madre que le habla a su bebé, y con el cable de la plancha rodeé su cuello. Jamás había estrangulado a alguien así que no sabía cuanto tiempo apretar. Sentí las uñas de mi madre clavándose en mis mejillas pero nada podía hacer, la vida en esos momentos era incierta para ella; la muerte no.
Apreté con fuerza y cuando por fin dejó de moverse la dejé caer sobre la cama, su cara estaba pálida y sus ojos miraban hacia arriba como queriendo ver su propia frente. Qué había hecho??? porqué había matado a mi propia madre?!! Por momentos no supe que hacer, mi mente estaba en otra parte, aquella voz era mis pensamientos (aquella voz), aunque mis pensamientos en ese instante estuvieran con mi madre (Oh! madre!), mi mente estaba tan débil y aquella voz consumaba mis intentos por razonar, pronto alguién apagó las luces y todo se volvió oscuro, sentía que mi mente me abandonaba y me desmayé.
Hoy mis palabras carecen de sentido, las escribo pero no las entiendo, es como si estuviera escribiendo la historia de alguien más.
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Ya llevo más de una semana aquí y talvez estas sean mis últimas palabras, y aunque parezca raro aún extraño aquel olor a muerte que despidieron aquellas mujeres; un olor que me acompañará para siempre hasta la muerte..
F I N
1/5/09
Evento psicodélico con final mas denso que el agua
Hechos ocurridos en algún día escondido entre las inquietas hojas de mi calendario:
Ese día me había levantado un poco más tarde de lo normal; producto de una extensa noche en los bares del centro de la ciudad. Me di un baño, me vestí y contesté los recados qué me había dejado mi madre el día anterior.
Dí de comer a mis 8 gatos uno por uno, vi la televisión, me cepillé los dientes, hice un poco de esto y un poco de aquello, un poco aquí y otro poco más allá.
...
Cuando llegué a la recepción, le hice un gesto grosero a la encargada de recoger los boletos para que me abriera paso, nunca supé porqué lo hice y menos porqué lo hizo.
Entonces pude ver la magnitud del evento; el salón principal tenia una temática dorada con cortinas de terciopelo color vino, varias mesas adornadas con jarrones de porcelana y flores muy amarillas, la cocina estaba humeante y demasiado blanca, como cuarto de hospital; las escaleras que llegaban hacia los dormitorios tenían forma de serpiente encorvada (?), con una alfombra morada que serpenteaba entre éstas; en el patio trasero se alcanzaban a ver las plumas de algún pavorreal bebiendo agua de la fuente de mármol iluminada por focos instalados por debajo del agua. Daba la impresión de estar en un castillo medieval, sino fuera por la extraña gente que se encontraba ahí.
...
Pude ver a la señora Ulídea, que me había invitado 2 meses antes en circunstancias poco razonables, bajo la influencia de algún narcótico en el baño de quién sabe donde. Tuve el impulso de irme de ahí pero no pude hacerlo, en vez de eso dí una vuelta entre la gente para inspeccionar el nivel intelectual al que me enfrentaba.
...
Me acerqué un poco a donde estaba la señora Ulídea, con cuidado de pasar desapercibido. Era una distinguida señora, reconocida por su trabajo Cómo hacerte de la fortuna de tu esposo en 40 días. Entretenía a varios presentes hablando de hombres, claro, de como ganó millones al divorciarse de su esposo, de como planeó su divorcio antes que su boda y de como los hombres se rendían ante sus perfectos y non-callos pies.
Ese día me había levantado un poco más tarde de lo normal; producto de una extensa noche en los bares del centro de la ciudad. Me di un baño, me vestí y contesté los recados qué me había dejado mi madre el día anterior.
Dí de comer a mis 8 gatos uno por uno, vi la televisión, me cepillé los dientes, hice un poco de esto y un poco de aquello, un poco aquí y otro poco más allá.
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Cuando llegué a la recepción, le hice un gesto grosero a la encargada de recoger los boletos para que me abriera paso, nunca supé porqué lo hice y menos porqué lo hizo.
Entonces pude ver la magnitud del evento; el salón principal tenia una temática dorada con cortinas de terciopelo color vino, varias mesas adornadas con jarrones de porcelana y flores muy amarillas, la cocina estaba humeante y demasiado blanca, como cuarto de hospital; las escaleras que llegaban hacia los dormitorios tenían forma de serpiente encorvada (?), con una alfombra morada que serpenteaba entre éstas; en el patio trasero se alcanzaban a ver las plumas de algún pavorreal bebiendo agua de la fuente de mármol iluminada por focos instalados por debajo del agua. Daba la impresión de estar en un castillo medieval, sino fuera por la extraña gente que se encontraba ahí.
...
Pude ver a la señora Ulídea, que me había invitado 2 meses antes en circunstancias poco razonables, bajo la influencia de algún narcótico en el baño de quién sabe donde. Tuve el impulso de irme de ahí pero no pude hacerlo, en vez de eso dí una vuelta entre la gente para inspeccionar el nivel intelectual al que me enfrentaba.
...
Me acerqué un poco a donde estaba la señora Ulídea, con cuidado de pasar desapercibido. Era una distinguida señora, reconocida por su trabajo Cómo hacerte de la fortuna de tu esposo en 40 días. Entretenía a varios presentes hablando de hombres, claro, de como ganó millones al divorciarse de su esposo, de como planeó su divorcio antes que su boda y de como los hombres se rendían ante sus perfectos y non-callos pies.
Su plática con los que la rodeaban era tan apasionada que no se dio cuenta cuando alguien alzó su corto vestido y dejó a la vista un espectáculo que provocó que la gente se abalanzara cámaras en mano sobre lo que estaba a la vista, hasta que los múltiples flashazos delataron a los amateurs con cámara y a los "profesionales" enviados de algún periódico local, y la pomposa señora dio un gritito de esos que dan las mujeres cuando se cae su florero favorito, al tiempo que bajaba su vestido a la altura correcta, haciendo prematura su salida al patio principal.
Estaba también por aquellos rumbos el distinguido y elocuente Mr. Katán, como se hacía llamar, contando sus chistes con claros tintes sexuales, provocando rostros incómodos por parte de sus hijas quienes iban con el en término de acompañantes pero arrancando estruendosas carcajadas de las bocas de los señores con mas experiencia en esto que llaman vida.
Estaba el alcalde de Primero los ricos platicando con su contra parte del municipio de Pan pa'l pueblo, los escuchaban un montón de activistas sociales y políticos en potencia que esperaban algún comentario respecto a la reciente prohibición de vestir cuero negro en las calles (?), en vez de eso asombraban a los oyentes con su audacia para hablar sobre el corto vestido de la señora Ulídea y de como se habían enterado, cortesía de la amante del chofer de la hija de la mentada señora, sobre el proyecto en pie de Ulídea de hacer un escrito acerca de sus propios... pies.
En algún lugar entre el escándalo de la sala y el bullicio de la cocina se encontraba Uriel "el nene del peine" como le decían, hijo de un estilista de celebridades en decadencia; mientras éste último estaba dándole unos retoques de último minuto a la sra. Ulídea en una improvisada silla en el patio principal, su hijo Uriel, era el encargado de juzgar y destrozar, verbal y literalmente, los no tan agraciados peinados de los no tan agraciados invitados de "relleno".
Caminé un poco por aquí y por allá, entonces vi al grupo religioso. Debo admitir que tengo ciertos prejuicios en torno a ellos y que los considero anticuados, aburridos y muchas veces reprimidos pero aún así dejé que mis prejuicios descanzaran sanamente en la conversación de los políticos y me acerqué y hablé. Hablé un poco de mí, un poco de Dios, un poco más del Diablo, les hablé de epidemias, tornados, temblores y sucesos relacionados con el número 12. Y me alabaron y me elogiaron y me dijeron digno eres de gloria, entonces pude agregar otro adjetivo más a mi muy extenso libro de Como impresionar a un creyente y no ser satanizado en el intento: fáciles de impresionar.
Cuando por fin tuve la oportunidad de hablar con la sra. Ulídea, tuve la sensación de estar mareado, como si las copas de la noche anterior me estuvieran haciendo efecto en este mismo instante; el vestido escarlata de Ulídea se tornó pálido y ella misma empezó a tomar forma de puerco, primero su nariz, luego sus pezuñas (???) y al último una pequeña cola en forma de resorte brotó de donde momentos antes podía llamarse trasero. Me encontraba en un espectáculo psicodélico donde el único que percibía los colores del arcoiris era yo; las mesas se movían y me advertían del espectáculo que estaba por ofrecer, las escaleras adquirían forma de serpiente y sospechaba que el cuarto de hospital en el que se había convertido la cocina iba a ser mi destino a corto plazo.
Tuve ganas de vomitar y ella lo notó, me preguntó si me encontraba bien, y yo solo pude contestar con un gutural siieeaaarrgghh!!
Mr. Katán contó un chiste, los políticos se sintieron identificados, Uriel el nene del peine vio en mi vómito un nuevo color para tinte de cabello, los religiosos dijeron algo sobre el vómito de Cristo sobre los tibios pero yo sólo veía la mano de la señora Ulídea acercándose cada vez mas a mi proboscis, a mis mejillas, a mi cara esperando que aquél golpe me despertara de la pesadilla en la que me encontraba.
F I N
No, en realidad no fue un sueño.
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